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CANCION PARA MI MUERTE

Un noche divagando en la red, buscando un poco de música que me hablara de la muerte , encontré una canción de charlie garcia y fito paez, titulada canción para mi muerte, este es un tema muy poético y alusivo a lo que es o a lo que esperamos que suceda en el momento de llegar al mas allá de quien sabe donde, he aquí que los dejo con la letra de la canción, espero la disfruten tanto como yo lo hice.

Hubo un tiempo que fue hermoso
Y fui libre de verdad,
Guardaba todos mis sueños
En castillos de cristal.
Poco a poco fui creciendo
Y mis fábulas de amor
Se fueron desvaneciendo,
Como pompas de jabón
Te encontraré una mañana
Dentro de mi habitación
Y prepararás la cama
Para dos…

Es larga la carretera
Cuando uno mira atrás.
Vas cruzando las fronteras
Sin darte cuanta quizás…
Tómate del pasamanos,
Porque antes de llegar,
Se aferraron mil ancianos
Pero se fueron igual…
Te encontraré una mañana
Dentro de mi habitación
Y prepararás la cama
Para dos…

Quisiera saber tu nombre,
Tu lugar, tu dirección
Y, si te han puesto teléfono,
También tu numeración.
Te suplico que me avises
Si me vienes a buscar,
No es porque te tenga miedo,
Sólo me quiero arreglar.
Te encontraré una mañana
Dentro de mi habitación
Y prepararás la cama
Para dos… (x2)

SOLO LA MUERTE

Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido de perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.

Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres en los colchones lentos, en las frazadas negras

vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.

PABLO NERUDA

CANCIÓN DE LA MUERTE

Débil mortal no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre;
en mi seno encuentra el hombre
un término a su pesar.
Yo, compasiva, te ofrezco
lejos del mundo un asilo,
donde a mi sombra tranquilo
para siempre duerma en paz.

Isla yo soy del reposo
en medio el mar de la vida,
y el marinero allí olvida
la tormenta que pasó;
allí convidan al sueño
aguas puras sin murmullo,
allí se duerme al arrullo
de una brisa sin rumor.

Soy melancólico sauce
que su ramaje doliente
inclina sobre la frente
que arrugara el padecer,
y aduerme al hombre, y sus sienes
con fresco jugo rocía
mientras el ala sombría
bate el olvido sobre él.

Soy la virgen misteriosa
de los últimos amores,
y ofrezco un lecho de flores,
sin espina ni dolor,
y amante doy mi cariño
sin vanidad ni falsía;
no doy placer ni alegría,
más es eterno mi amor.

En mi la ciencia enmudece,
en mi concluye la duda
y árida, clara, desnuda,
enseño yo la verdad;
y de la vida y la muerte
al sabio muestro el arcano
cuando al fin abre mi mano
la puerta a la eternidad.

Ven y tu ardiente cabeza
entre mis manos reposa;
tu sueño, madre amorosa;
eterno regalaré;
ven y yace para siempre
en blanca cama mullida,
donde el silencio convida
al reposo y al no ser.

Deja que inquieten al hombre
que loco al mundo se lanza;
mentiras de la esperanza,
recuerdos del bien que huyó;
mentiras son sus amores,
mentiras son sus victorias,
y son mentiras sus glorias,
y mentira su ilusión.

Cierre mi mano piadosa
tus ojos al blanco sueño,
y empape suave beleño
tus lágrimas de dolor.
Yo calmaré tu quebranto
y tus dolientes gemidos,
apagando los latidos
de tu herido corazón.

José de Espronceda.

OBRA SOBRE LA MUERTE JEAN-PAUL MARAT

sta es una obra pintada en oleo sobre lienzo de 1793, por Jacques-Lois David. Jean-Paul Marat era un diputado jacobino, quien apoyaba la revolución y era gran colaborador del pueblo, tenía un periódico llamado “L´Ami du Peuple” (El Amigo del Pueblo). Marat padecía una enfermedad cutánea la cual le producía escozor y la única forma de aliviarlos era tomando varios baños al día. En la tarde de julio 13 de 1973, Marat estaba tomando una de sus habituales baños cuando Charlotte Corday, una burguesa que pertenecía a los girondinos, lo asesina  puñalándolo con un cuchillo.

NOSOTROS LOS PERECEDEROS

Nosotros, los perecederos, tocamos los metales,
el viento, las orillas del océano, las piedras,
sabiendo que seguirán, inmóviles o ardientes,
y yo fui descubriendo, nombrando todas las cosas:
fue mi destino amar y despedirme.
Pablo Neruda